"Las flores polinizadas por los insectos se orientan para captar la luz y destacar más. Esto produce una de las brújulas naturales más simples, lógicas y hermosas que existen. Recibimos la mayor parte de la luz desde el sur, y esa es la dirección hacia la que miran la mayoría de las flores silvestres. Leer las brújulas florales es todo un arte"
El anterior es un párrafo cualquiera, uno de tantos destacables , de LAS ESTACIONES OCULTAS de Tristan Gooley.
Este libro ha llegado a mis manos de la una forma extraña. Mi amigo Juan Miguel quería regalarme un libro y pensó acertadamente que la forma de no errar era que ambos fuésemos a la librería y yo eligiese el que más me gustara. Como no encontré, por el poco tiempo de que disponíamos, uno que me gustase decidí buscar un poco por mi cuenta , en casa , y llegué hasta él.
Desde el principio quedé extasiado: todas las palabras que en él aparecían era conocidas por mí (¡incluso los nombres científicos!) y en todo momento parecía como si ya lo hubiese leído con anterioridad y me marcara los pasos que debo seguir , ¡que he debido seguir desde hace más de cuarenta y cinco años! El problema es que hace todo ese tiempo el libro no estaba escrito pero yo ya seguía las indicaciones , las observaciones que en él se apuntan.
En todo momento me recuerda mis observaciones meteorológicas de los años ochenta , los dibujos y observaciones plasmadas en mis cuadernos de campo, el peso de la mochila cargada con las pesadas guías, la enorme cámara de fotos , los prismáticos ,..... , las botas y los pantalones mojados por el rocío o la humedad próxima al Guadalquivir,...
Creo que ya no necesito decir más para recomendar su lectura , ¿verdad?
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